El habitante oculto de nuestras arenas, maestro del camuflaje y de la supervivencia silenciosa
El sapo de espuelas (Pelobates cultripes) es un anuro que habita en la península ibérica y en algunas zonas del sur de Francia. Sus características únicas y su comportamiento lo convierten en un habitante más que interesante de nuestros ecosistemas.
Características físicas y adaptaciones
De tamaño mediano, destaca por su aspecto robusto y redondeado. Los machos suelen medir entre 6 y 9 centímetros, mientras que las hembras, algo más grandes, pueden alcanzar hasta los 10-11 centímetros. Su coloración, como en gran parte de los anuros, es variable, generalmente con tonos pardo-grisáceos-verdosos, con manchas irregulares más oscuras que le proporcionan un excelente camuflaje en su entorno natural. Su piel es relativamente lisa comparada con otros sapos, presentando algunas verrugas diversas.
Una de las características más distintivas del sapo de espuelas, y la que le da nombre, es la presencia de una protuberancia cornea, similar a una uña y a un espolón, en el talón de sus patas traseras. Esta “espuela”, de color negro o marrón oscura es una herramienta esencial para su supervivencia. Gracias a ella, entre otras cosas, este sapo es capaz de excavar rápidamente en terrenos arenosos o blandos, enterrándose hacia atrás con sus movimientos alternativos de las patas traseras. Esta habilidad le permite, por ejemplo, refugiarse bajo tierra de las temperaturas extremas, tanto del calor abrasador del verano como del frio invernal, y tener camuflaje ante posibles depredadores.
.png)
(1).png)
Hábitat y distribución
El sapo de espuelas es una especie endémica del suroeste de Europa, encontrándose principalmente en la península ibérica (España y Portugal), y en una franja costera del sur y oeste de Francia.
Muestra una especial preferencia por terrenos arenosos, sueltos, margosos, donde puede utilizar sus espuelas para esconderse con facilidad. Se le puede encontrar en una gran variedad de ecosistemas, desde dunas costeras y marismas hasta zonas de interior, incluyendo dehesas, pinares, cultivos de secano o incluso áreas ligeramente antropizadas por la actividad humana.
.jpg)
Ciclo de vida y comportamiento
Como anfibio, el sapo de espuelas tiene un ciclo de vida que incluye una fase acuática (larvaria) y una fase terrestre (adulta). Son bichos de hábitos principalmente nocturnos y crepusculares. Durante el día, o en épocas de sequía prolongada, permanecen enterrados en el suelo, a veces a profundidades considerables, reduciendo su actividad metabólica para conservar energía y humedad (estivación).
La época de cría suele coincidir con las lluvias de otoño o principio de primavera, dependiendo de la región y las condiciones climatológicas. Durante este periodo, los adultos emergen de sus refugios y se dirigen a los cuerpos de agua. El canto nupcial del macho es muy característico, emitiendo un sonido grave y repetitivo, como norma general debajo del agua. El amplexo (abrazo copulatorio) es de tipo lumbar, donde el macho sujeta a la hembra por delante de las patas traseras (Rana-Sutra: Los amplexos en el mundo de los anuros | Ideas Medioambientales). La hembra suele depositar un grueso cordón gelatinoso que puede contener miles de huevos (entre 1000 y 7000), enredándolo en la vegetación acuática.
Dieta y depredadores
En su fase adulta, el sapo de espuelas es un depredador activo que se alimenta de un amplio catálogo de invertebrados terrestres. Su dieta incluye escarabajos, lombrices de tierra, pequeños moluscos, hormigas o arañas, entre otras pequeñas presas. Cazan principalmente al acecho durante la noche.
Por su parte, el sapo de espuelas es presa de diversos animales en todas las etapas de su ciclo de vida. Los huevos y renacuajos son consumidos por insectos acuáticos, larvas de libélula, culebras de agua, aves acuáticas y peces (especialmente especies exóticas introducidas).
Los adultos, a pesar de su comportamiento reservado, pueden ser víctima de aves rapaces nocturnas, cigüeñas, culebras, zorros o jabalíes.
Medida de conservación
Las medidas de conservación están ligadas al resto de los anuros ibéricos. Una de las más importantes es la protección y restauración de sus hábitats, especialmente los humedales temporales y cuerpos de agua de reproducción. Esto incluye la creación de nuevos puntos de agua y la gestión adecuada de los existentes.
El control de especies exóticas invasoras, la mitigación de impactos de las infraestructuras tales como carreteras y la gestión de la correcta gestión de la intensificación agrícola también son fundamentales.
Por último, la investigación científica sobre su ecología, demografía, y las amenazas a las que se enfrenta, junto a programas de educación ambiental para concienciar a la sociedad sobre la importancia de conservar a los anfibios, son herramientas clave para asegurar el futuro de esta especia y de la biodiversidad que representa.

FUENTES:
https://www.vertebradosibericos.org/anfibios/identificacion/pelculid.html
https://www.regmurcia.com/servlet/s.Sl?sit=c%2C365%2Cm%2C1036%2C&r=ReP-4273-DETALLE_REPORTAJESABUELO
https://escueladenaturalistas.com/2014/02/13/el-sapo-de-espuelas-pelobates-cultripes/
El sapo de espuelas, amenazado ante la urbanización de la costa malagueña | Revista Quercus

.jpg)
.avif)

.avif)




