Por qué la correcta gestión de las ciudades importa.
La urbanización es el proceso de transformación de áreas rurales en zonas urbanas, impulsado por el crecimiento poblacional, la migración y la expansión de infraestructuras. Es un proceso continuo y global que genera un gran problema y supone una amenaza a la biodiversidad mundial.
Este proceso de expansión puede tener efectos negativos sobre los ecosistemas, incluyendo la pérdida de hábitat, contaminación del aire, agua y suelo, fragmentación del paisaje, aumento de la temperatura urbana y alteraciones en los ciclos hidrológicos (Greenfield, 2024).
Todos estos factores afectan a la biodiversidad urbana, generando una pérdida de especies y una homogeneización biótica (Blair, 1996). Es decir, en las ciudades se produce una reducción del número de especies, ya que solo unas pocas han sido capaces de adaptarse a estos entornos, siendo en su mayoría especies generalistas. Como consecuencia, la urbanización tiende a aumentar la abundancia de individuos, pero disminuye la diversidad de especies.
Para ejemplificar este proceso, imaginemos una plaza típica de cualquier ciudad o pueblo, con algunos árboles plantados —que probablemente serán especies ornamentales no autóctonas—. Si nos sentamos en uno de los bancos y observamos a nuestro alrededor, es muy posible que veamos a una persona tirando migas de pan, rodeada de decenas de palomas. Puede que, un poco más lejos, también encontremos gorriones picoteando las migas que han caído al suelo y, bajo los árboles, algún mirlo.

En cambio, si nos situamos en un pinar o en un hayedo, es probable que escuchemos y observemos una mayor variedad de especies: mitos, petirrojos, carboneros, jilgueros, verdecillos, palomas torcaces e incluso alguna rapaz sobrevolando la zona. En este segundo escenario encontramos más especies diferentes, aunque en menor número de individuos, y además formando parte de una red de interacciones ecológicas.

Así, la urbanización se caracteriza por reducir la diversidad de especies al tiempo que incrementa el número de individuos de unas pocas especies dominantes. En las ciudades únicamente encontramos especies que han sido capaces de adaptarse a estas, debido a que han tenido y tienen que enfrentarse a multitud de problemas, que son los siguientes (Shanahan et al., 2014):
Principales factores que generan estos problemas
- Pérdida y fragmentación del hábitat
Consiste en la pérdida de espacios naturales que generen recursos y hábitats propicios para la presencia de especies. Además de la concentración de espacios verdes cada vez más escasos en las ciudades, rodeados de barreras (a veces infranqueables), como pueden ser carreteras, edificios o líneas de tren que suponen un riesgo continuo para las especies.
- Alteración y limitación de los recursos
La pérdida de vegetación autóctona y el aumento de abundancia de especies vegetales exóticas reduce la disponibilidad de recursos para las especies en entornos urbanos ya que las impulsa al consumo de recursos de peor calidad (más accesibles), además de una mayor competencia por estos.
- Contaminación (acústica, lumínica, química)
La contaminación acústica y lumínica supone un continuo estrés para las especies, además de cambios en el comportamiento pudiendo afectar incluso en el reloj biológico de las mismas. Por otra parte, la contaminación química afecta de forma fisiológica, ya sea por contaminación del aire (producto de las emisiones de vehículos, de industrias…), contaminación del agua y acuíferos (por el uso de pesticidas, vertidos a las ramblas o ríos…) o contaminación del alimento (por el uso de pesticidas o el carroñeo de basuras más fácilmente accesibles en los entornos urbanos).
Este factor no solo supone un problema para la biodiversidad presente en las zonas urbanas, sino que también nos afecta a nosotros en todos sus niveles (acústico, lumínico y químico).
- Interacciones entre especies
Aumento de la competencia ya que, debido a la escasez de recursos (agua, comida, cobijo…) y a que el número de individuos aumenta en estas zonas, la competencia entre estas por los escasos recursos se ve aumentada.
Disminución de depredadores silvestres en entornos urbanos, es decir, debido a que muchos depredadores no han sido capaces de adaptarse a la vida en la ciudad, las especies que sí que lo han conseguido aumentan en número considerablemente. Por ejemplo, en algunas ciudades ya se están tomando medidas para reducir el número de palomas, introduciendo halcones peregrinos e instalándoles cajas nido para que las mantengan a raya.
Patrones de infección de enfermedades, el aumento de individuos en los mismos espacios puede generar una transmisión más rápida de enfermedades, lo que podría ser un riesgo para las personas.
¿Qué proponemos desde Ideas Medioambientales para la solución de esta problemática? La creación de espacios verdes heterogéneos con árboles, arbustos y vegetación herbácea con plantas autóctonas puede influir muy positivamente en la biodiversidad urbana, generando nuevos hábitats y mayor disponibilidad de recursos. Además de crear más espacios verdes, la mejora de la conectividad entre estos es clave para el aumento y mejora de la biodiversidad de zonas urbanas. La creación de estos espacios es esencial para crear entornos habitables para insectos, lo que atraería especies que se alimenten de ellos o de plantas, la aparición de estas podría atraer a ciertos depredadores, lo que mantendría las poblaciones a raya y disminuiría la posibilidad de que generasen molestias o problemas en los entornos urbanos.

Conclusión
Como hemos podido observar a lo largo de este post, los entornos urbanos también son ecosistemas complejos, en los que interactúan el medio físico, la fauna y flora que nos rodea y las propias personas. Para que este ecosistema funcione de forma equilibrada es fundamental una correcta gestión y un diseño urbano adecuado.
Una gestión deficiente no solo empobrece la biodiversidad, sino que también puede generar problemas de salud pública, favoreciendo la proliferación de especies oportunistas y vectores de enfermedades, como los mosquitos, asociados a masas de agua mal gestionadas o a la ausencia de depredadores naturales. Por el contrario, una planificación basada en la diversidad de hábitats, la presencia de vegetación autóctona y el equilibrio ecológico contribuye a regular estas poblaciones de forma natural.
Apostar por ciudades más biodiversas no es solo una cuestión de conservación de la naturaleza, sino también de bienestar, salud y calidad de vida. Una gestión urbana orientada a la biodiversidad permite crear espacios más resilientes, saludables y habitables para quienes vivimos en ellos.
Referencias
Blair, R. B. (1996). Land Use and Avian Species Diversity Along an Urban Gradient. Ecological Applications, 6(2), Article2. https://doi.org/10.2307/2269387
Greenfield, D. E.(2024). Efectos de la urbanización en el medio ambiente. Sigma Earth. https://sigmaearth.com/es/efectos-de-la-urbanizaci%C3%B3n-en-el-medio-ambiente/
Shanahan, D. F.,Strohbach, M. W., Warren, P., & Fuller, R. A. (2014). The challenges ofurban living (Avian Urban Ecology) (D. Gil & H. Brumm, Eds.). Oxford University Press.


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