Los fósiles, ese patrimonio olvidado.
Aunque la Paleontología es la más popular de todas las ciencias (Sampsom 2012, Witton et al., 2014), teniendo un potencial de atracción difícil de igualar por otras disciplinas, la atención a la afección al patrimonio paleontológico parece quedar a veces en un segundo plano.
La Paleontología es la rama de la ciencia que estudia las formas de vida del pasado a lo largo de la historia de la Tierra. Dado este cometido tan extenso se trata de una ciencia multidisciplinar. Diferentes profesionales de la geología, zoología, botánica, restauración y otras disciplinas trabajan dentro de su especialidad aplicándola a la paleontología, colaborando para así poder descifrar el conocimiento de las múltiples facetas de la historia natural. Esto convierte a la paleontología en una ciencia de gran complejidad.

El status del patrimonio fósil en España
La Península Ibérica, y dentro de ella la geografía española, es ubicación de una gran cantidad de territorios de interés paleontológico, albergando miles de yacimientos fósiles descritos y contando, en la práctica, con el potencial para albergar muchos yacimientos más. Tal cantidad de yacimientos fósiles da lugar a que el patrimonio paleontológico pueda verse afectado cuando se realizan obras y alteraciones de los suelos.
El seguimiento paleontológico se define como la supervisión de los movimientos de tierra durante las obras para constatar o descartar la presencia de patrimonio fósil en el terreno de trabajo. Se realiza especialmente en zonas con probabilidad de presencia de fósiles o una vez se han localizado elementos paleontológicos en el transcurso de una obra. Por ello, debería considerarse en todas esas obras en las que se hacen movimientos de tierra. El patrimonio paleontológico cuenta con protección diversa en España. No obstante, la Ley 42/2007 (patrimonio natural) reconoce el patrimonio geológico, incluyendo explícitamente el patrimonio paleontológico (yacimientos y fósiles) y obligando a las administraciones a protegerlos frente a deterioro y expolio. De forma adicional, los fósiles pueden verse protegidos en base a su ubicación por la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español. A un nivel más especializado, el grado de protección más sólido para los fósiles se basa en la legislación autonómica, y aunque es a este nivel donde la protección puede volverse más dura y efectiva, es también variable debido a las diferencias de las diversas comunidades autónomas. La protección directa depende de mucho de la comunidad autónoma en la que se encuentre el yacimiento. Por lo tanto, el rigor de protección con el que cuenta un yacimiento fósil es totalmente desigual en base a su ubicación, exigiendo una mayor riguridad al respecto en base a la figura territorial donde se encuentre el yacimiento, los fósiles hallados y la comunidad autónoma en que se ubican.
Aunque esas diferencias normativas entre lo nacional y autonómico afectan a la conservación del patrimonio paleontológico español pudiendo reducirse hasta cierta indefensión de dicho patrimonio, la legislación garantiza una protección básica que puede llegar a la protección total según la diversidad de las leyes y normativas específicas en cada caso.
Por regla general, el hallazgo de un yacimiento puede suponer dos opciones:
- Excavación del yacimiento por personal cualificado para recuperar el material fósil y posterior depósito de los fósiles hallados en la colección museística designada a tal efecto.
- Cancelar el movimiento de tierra que llegue a las cotas del yacimiento y mantener el sedimento cubriendo los fósiles sin excavar, como se ha mantenido durante millones de años.

Cooperación entre actividad económica y seguimiento paleontológico
En muchas ocasiones , el conocimiento de la existencia de los yacimientos se debe a la explotación del mismo a causa de una actividad de extracción de recursos naturales o transformación del medio. En estos casos se busca compatibilizar la actividad económica con la preservación del patrimonio fósil. Algunos de los yacimientos más significativos de la paleontología española como Cerro de los Batallones (Morales et al., 1992), Mina de Ariño (Alcalá et al., 2012), o Lo Hueco (Ortega et al., 2008) han sido descubiertos y excavados de esta forma.
Aunque el trabajo de seguimiento y vigilancia paleontológica es especialmente necesario en zonas de interés geológico indexadas por su patrimonio paleontológico o en zonas donde se prevea la aparición de restos fósiles, se dan casos en los que tiende a ser olvidado hasta llegado el último momento en el que es irremediable el realizar la intervención paleontológica de emergencia. Lo recomendable sería que este tipo de trabajo se tuviera en cuenta en todas las obras e intervenciones que requieran realizar movimientos de tierra. En última instancia, es de interés considerar el seguimiento paleontológico desde la fase inicial de un proyecto para prever un potencial yacimiento y excavación, antes que encontrarse en la situación de un hallazgo fosilífero durante el desarrollo de un proyecto y no estar preparados, con los retrasos y problemáticas de ejecución que puede suponer este último escenario.

Referencias
Alcalá,L., Espílez, E., Mampel, L., Kirkland, J. I., Ortiga, M., Rubio, D., ... & Pesquero,M. D. 2012. A new Lower Cretaceous vertebrate bonebed near Ariño (Teruel,Aragón, Spain); found and managed in a joint collaboration between a miningcompany and a palaeontological park. Geoheritage,4(4), 275-286.
Morales, J.,Capitán, J., Calvo Sorando, J. P., & Sesé, C. 1992. Nuevo yacimiento devertebrados del Mioceno superior al sur de Madrid (Cerro Batallones, Torrejónde Velasco). Geogaceta, 12, 77-80.
Ortega,F., Sanz, J. L., Barroso-Barcenilla, F., Cambra-Moo, O., Escaso, F., García-Oliva,M., & Marcos Fernández, F. 2008. El yacimiento de macrovertebrados fósilesdel Cretácico superior de “Lo Hueco”(Fuentes, Cuenca). Palaeontologica Nova, 8(119), e131.
Sampsom, D. 2012. Introduction. En: S. White(ed.) Dinosaur Art. Londres: TitanBooks, 7.
Witton, M., Naish, D., & Conway, J. 201). State of the Palaeoart. Palaeontologia Electronica, 17(3), 17-3.


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