Como una mala ejecución de las podas puede acelerar el decaimiento de los árboles
El pasado martes día 10 de febrero, en una PSF ubicada en el término municipal de Puertollano, y tras los fuertes vientos que tuvieron lugar en la península ibérica debido al paso de la borrasca Marta, una encina de gran porte fue derribada de cuajo en el interior de la instalación (foto 1). El árbol formaba parte de la vegetación natural conservada en el momento de la construcción de la planta.

Según los datos meteorológicos a los que hemos tenido acceso y provenientes del observatorio que la AEMET tiene en Puertollano, las rachas de viento más fuerte durante el paso de dicho frente, tuvieron lugar el día 5 de febrero cuando se llegaron a registrar una racha de 80 km/h desde el SO.
Lo primero que se observaba en el lugar del siniestro era que el árbol tenía la mitad de su copa seca, que había sufrido en etapas anteriores podas severas en cuanto a la superficie de las heridas y que el desgarro radicular, o dicho de otro modo, el plato radicular con cepellón que había volcado junto con el árbol, era de escasa superficie y volumen. (Foto 2)

Estos factores en conjunto nos hicieron sospechar que los anteriores tratamientos selvícolas a los que había sido sometido el ejemplar eran una vía de entrada a enfermedades fúngicas y habían conllevado una pérdida de vigor, lo que habría ido acelerando su decrepitud y con ello la debilidad ante ataques de insectos xilófagos, hongos y otras pudriciones que se habían materializado en el proceso de atrincheramiento de copa (Foto 3), concepto que veremos en futuros posts, y en el daño radicular por pudriciones en el tejido de sostén. (Foto 4).


El árbol mostraba dos heridas principales en su fuste debido a podas abusivas ya que la sección de corte era excesivamente grande (Foto 5) y como se puede ver en un caso, un corte mal ejecutado (Foto 6).



Los árboles, al contrario de lo que la creencia popular mantiene, no cicatrizan sus heridas si no que las compartimentan (Shigo 1994). Una vez que se hace un corte a una rama, el árbol trata de tapar las posibles vías de entrada al interior de los vasos del súber y el líber a los hongos de pudrición. Para ello elabora unas resistencias a nivel celular en las tres direcciones del espacio (foto 8).

Tal y como se aprecia en la imagen, la zona más oscura corresponde a la invasión del hongo que va doblegando las defensas que el árbol ha ido poniendo a lo largo de su vida. La línea que separa lo más oscuro con la parte más clara y viva del árbol es la defensa a la que antes hacíamos mención.
Y así, el conjunto de malas acciones selvícolas, de los hongos de pudrición, los artrópodos, el tiempo y la meteorología en este caso, dieron por tierra con esta encina monumental.
En Ideas Medioambientales contamos con la sensibilidad y la formación técnica necesaria para llevar a cabo las labores culturales que el arbolado monumental o urbano necesita en las ciudades y pueblos, para poder seguir asombrando por su belleza, garantizando su salud y el posible riesgo.
Matías Brotóns Padilla.


.avif)



.avif)

.jpg)


