Guía rápida para entender el Plan de Disolventes.
Cuando pensamos en contaminación atmosférica, a muchas personas les viene a la cabeza las chimeneas industriales, los coches o las partículas en suspensión, sin embargo, hay un grupo de contaminantes que suelen pasar más desapercibidos porque no siempre se ven, no siempre se huelen y, aun así, pueden tener un papel muy relevante en la calidad del aire, los Compuestos Orgánicos Volátiles, conocidos como COV.
En los últimos años, el término ha ido ganando visibilidad en sectores industriales, en la gestión ambiental municipal y en el diseño de políticas de calidad del aire pero que son exactamente los COV.
Qué son los COV
Los Compuestos Orgánicos Volátiles (COV) son sustancias orgánicas basadas en carbono que se evaporan con facilidad y pasan a la atmósfera durante el uso de disolventes, mezclas de formulación, limpieza, aplicación o secado.
El enfoque del MITECO los describe como compuestos orgánicos que están en forma gaseosa a temperatura ambiente o que tienen alta volatilidad, y recoge un criterio técnico frecuente: considerar COV a los compuestos con presión de vapor ≥ 0,01 kPa a 20 ºC (o volatilidad equivalente).
Volátil no es un adjetivo, es una propiedad físico-química que explica por qué, en industria, los COV aparecen sobre todo donde hay:
- Aplicación de recubrimientos (pintado, barnizado, lacado).
- Limpieza en seco.
- Adhesivos y resinas.
- Impresión y artes gráficas.
- Desengrase, limpieza con disolvente.
- Mezclado y formulación.
- Secado (hornos, túneles, cabinas).
Muchas emisiones de COV no salen por chimeneas como humo visible, son evaporaciones y emisiones difusas que ocurren durante el funcionamiento normal de una instalación.
Por qué son un problema para la calidad del aire
En presencia de luz solar y óxidos de nitrógeno (NOx), los COV pueden contribuir a la formación de ozono troposférico, es decir, ozono a nivel de suelo y esto es importante porque, aunque el ozono en la estratosfera nos protege de la radiación solar, el ozono a nivel de suelo es un contaminante que puede generar efectos negativos en salud y vegetación.
Por eso la gestión de COV no es solo por olores o por ser un producto químico, es calidad del aire a escala territorial y es aquí donde los COV se vuelven especialmente relevantes desde el punto de vista ambiental.
Además, estos procesos están ligados al fenómeno conocido como Smog fotoquímico, ese velo contaminante que puede aparecer sobre ciertas ciudades o zonas industriales en condiciones concretas.
Plan de disolventes
Si en tu actividad industrial usas disolventes orgánicos, hay una alta probabilidad de que generes emisiones de COV y aquí entra el Plan de Disolventes, este documento es la herramienta que permite traducir el uso de disolventes en emisiones, con números y con trazabilidad.
En España la legislación principal es el Real Decreto 117/2003 de 31 de enero, sobre limitación de emisiones de compuestos orgánicos volátiles debidas al uso de disolventes en determinadas actividades, que regula la limitación de emisiones de COV debidas al uso de disolventes orgánicos en determinadas actividades e instalaciones.
Aunque muchas empresas lo ven como un documento administrativo, en realidad el Plan de Disolventes es en esencia un balance de masas, es decir, un esquema donde se calculan entradas y salidas de disolvente en un periodo determinado (habitualmente un año natural), esto lo explica de forma directa la guía del MITECO el objetivo del plan es verificar el cumplimiento de emisiones de COV y tenerlas controladas, más que “reducir por reducir”, además la guía técnica de la Junta de Andalucía lo indica claramente el Plan de Disolventes permite identificar entradas y salidas de disolvente, y por tanto cuantificar emisiones y la Comunidad de Madrid lo resume claramente permite calcular emisiones difusas, algo difícil de determinar de otra forma.
En las industria, las emisiones de COV no son solo lo que sale por chimenea, muchas veces el gran problema está en las emisiones difusas como pueden ser:
- Evaporación durante aplicación o secado.
- Limpieza de equipos.
- Trasvases.
- Tiempos muertos con envases abiertos.
- Fugas en almacenamiento.
- Purgas, derrames o impregnación del producto.
Y estas emisiones, si no haces un plan de Disolventes se te escapan, por eso dicho plan es crucial, te obliga a responder con datos a la pregunta: de ¿Dónde está yendo el disolvente que compro?
El RD 117/2003, indica que instalaciones están obligadas y puede ser por dos motivos:
- La actividad está recogida en el Anexo I.
- Superar los umbrales de consumo del Anexo II.
Que se calcula exactamente en un Plan de Disolventes, sin meternos en fórmulas el plan distribuye el disolvente en:
Entradas
- Disolvente en materias primas (pinturas, tintas, adhesivos, limpiadores).
- Disolvente recuperado o reutilizado en planta.
Salidas
- Emisiones captadas y tratadas (si existe sistema de depuración).
- Emisiones difusas (evaporación a ambiente).
- Disolvente en producto final.
- Residuos con disolvente (trapos, lodos, envases contaminados).
- Disolvente destruido o tratado externamente.
Esto te permite obtener indicadores que ayudan a gestionar tu instalación como es el consumo real, la eficiencia o el porcentaje emitido y retenido de COV.
Entonces, para qué le sirve a una empresa el Plan de disolventes:
- Cumplimiento normativo, el RD 117/2003 busca evitar o reducir efectos de emisiones de COV sobre medio ambiente y salud, el Plan de Disolventes es el documento técnico que te permite justificarlo con base cuantitativa.
- Control de proceso, en muchas industrias el Plan de Disolventes puede ayudar a descubrir fugas debido a:
- Hábitos operativos.
- Consumos anómalos.
- Limpieza excesiva.
- Pérdidas por evaporación.
- Identificación de mejoras, reducir COV muchas veces es reducir consumo de disolvente, y eso repercute en un ahorro monetario, un beneficio ambiental y mayor cumplimiento normativo.
Los COV son un ejemplo perfecto de un problema ambiental que muchas veces no hace ruido hasta que aparecen los límites, las inspecciones o los impactos en calidad del aire, por eso la realidad es esta:

Los COV son un ejemplo claro de cómo la contaminación atmosférica no siempre es visible, a veces el reto está en lo que no se percibe a simple vista pero tiene consecuencias reales en la calidad del aire, en la salud, en el cumplimiento normativo y en la mejora ambiental de industrias y ciudades.
En Ideas Medioambientales te ayudamos a elaborar y justificar tu Plan de Disolventes adaptado a tu actividad y al marco del RD 117/2003. Trabajamos contigo para recopilar consumos y materias primas, ordenar la información técnica, realizar el balance de disolvente y dejarlo documentado de forma clara y sólida para auditorías, inspecciones o trámites ambientales.
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